Pedro Vargas, molto grato…
Articolo pubblicato da Emi Mendoza sulla rivista El Pollo Urbano (elpollourbano.es), n. 197 di aprile 2020.
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Cari amici, questa volta vi propongo di ricordare uno dei nostri cantanti più ammirati: Pedro Vargas, il leggendario interprete messicano di ballate, che ha inciso alcune delle canzoni più celebri della storia della musica latinoamericana.
Nasce una stella
Pedro Vargas nacque nel 1906 nella città di San Miguel de Allende, nello Stato di Guanajuato, in una famiglia molto povera. Fin da bambino iniziò a cantare nel coro della chiesa della sua città natale.
All’età di quattordici anni si trasferì a Città del Messico, dove cominciò a esibirsi in diverse chiese, facendo conoscere la sua straordinaria voce. La sua potente voce di tenore gli permise di accedere rapidamente al Conservatorio Nazionale di Musica. Nel 1928 ricevette la sua prima grande opportunità di esibirsi in un’opera, Cavalleria rusticana (nota anche come Nobiltà rusticana), che prevedeva anche una tournée negli Stati Uniti. Nonostante la formazione lirica, negli anni successivi si dedicò al canto popolare, grazie al quale ottenne un ampio riconoscimento internazionale. |
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Titolo di “Usignolo delle Americhe”
Pedro Vargas fu uno dei migliori interpreti del compositore Agustín Lara, così come di molti altri autori dell’America Latina. Ottenne grande successo come interprete in numerosi Paesi del continente, in particolare in Argentina, Colombia e Venezuela.
Incise più di venti album con brani dei più diversi compositori. Nei suoi concerti disponeva di un repertorio vastissimo che comprendeva arie d’opera, rancheras, boleri e ballate romantiche e nostalgiche. Pedro Vargas ricevette dal pubblico il meritato titolo di “Usignolo delle Americhe”. Le sue qualità interpretative e la lunga carriera sui palcoscenici di tutto il mondo fanno del nostro tenore una delle figure più importanti della musica popolare latinoamericana. |
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Attore e presentatore televisivo
Nel corso dei suoi oltre sessant’anni di carriera professionale, Don Pedro lavorò anche come attore e presentatore televisivo.
Come attore fece parte dell’età d’oro del cinema messicano e partecipò a più di settanta film nel corso della sua vita, in alcuni dei quali recitò accanto a grandi figure come Pedro Infante e Jorge Negrete, tra gli altri. Come conduttore televisivo presentò per circa dieci anni un programma intitolato El estudio de Don Pedro Vargas. Una delle sue ultime partecipazioni come interprete fu nel brano Cantaré, cantarás, eseguito insieme ad altri importanti artisti latinoamericani riuniti sotto il nome di «Proyecto Hermanos», con l’obiettivo di contribuire ad alleviare la fame nel mondo. Scomparsa
Nel 1989 Pedro Vargas morì all’età di 83 anni a Città del Messico. Si spense per insufficienza cardiaca, dopo aver sofferto per diversi anni di diabete e di problemi cardiaci.
Don Pedro merita il riconoscimento di un vastissimo pubblico che, attraverso la radio, il cinema, la televisione o i suoi numerosi concerti, continua a ricordarlo per quella voce ineguagliabile e per il suo modo unico di interpretare le canzoni. Omaggio musicale
Ho preparato un piccolo omaggio musicale per ricordare alcune delle canzoni del nostro caro Tenore Continentale. Tra decine di brani, ne ho selezionati solo alcuni da cantare insieme a voi. La scelta non si basa sulla loro popolarità, ma semplicemente sulle mie preferenze personali.
Nel brano Aquel amor, Pedro canta in duetto con il suo autore, Agustín Lara. In questa interpretazione, la voce di Lara risulta ampiamente oscurata da quella di Vargas, poiché il poeta non era un vero cantante. Tuttavia, il sentimento con cui entrambi la interpretano rende questa canzone, senza alcun dubbio, la mia preferita. |
Muy agradecido (Molto grato)
Pedro Vargas era solito concludere i suoi programmi radiofonici, televisivi e i suoi concerti con un triplice ringraziamento: «Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido», pronunciato con tono solenne e affettuoso. Questa formula, semplice ma intensamente espressiva, divenne nel tempo il suo segno distintivo: un modo elegante per manifestare gratitudine al pubblico che lo aveva accompagnato lungo tutta la carriera. La ripetizione non era casuale, ma enfatizzava la sincerità del suo sentimento, trasformando quel saluto in un marchio personale e in uno dei ricordi più cari legati alla sua figura artistica.
L'ultimo sorso e ce ne andiamo...
Per concludere questo piccolo omaggio al nostro Usignolo delle Americhe, userò la stessa frase con cui Don Pedro Vargas era solito congedarsi dai suoi programmi e dai suoi concerti:
"Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido..."
¿A quién?
A quién le voy a hablar que esté a mi lado, después de que te vayas de mi vida, en varias ocasiones he notado que vienes insinuando tu partida. A quién de mi tristeza iré a contarle si llegas a quitarme tu presencia a nadie, porque a nadie ha de importarle la pena que me dejes como herencia.
A quién le contaré mis alegrías, a quién voy a querer si es que te vas, a quién le voy a dar mis buenos días, a quién, dime a quién si tú no estás. A quién voy a tener que me comprenda si piensas realizar tus intenciones, inútil ha de ser que yo pretenda con ruegos evitar que me abandones.
A quién le contaré mis alegrías a quién voy a querer si es que te vas, a quién le voy a dar mis, buenos días, a quién, dime a quién si tú no estás. A quién voy a tener que me comprenda si piensas realizar tus intenciones, inútil ha de ser que yo pretenda con ruegos evitar que me abandones con ruegos evitar que me abandones.
A quién le contaré mis alegrías, a quién voy a querer si es que te vas, a quién le voy a dar mis buenos días, a quién, dime a quién si tú no estás. A quién voy a tener que me comprenda si piensas realizar tus intenciones, inútil ha de ser que yo pretenda con ruegos evitar que me abandones.
A quién le contaré mis alegrías a quién voy a querer si es que te vas, a quién le voy a dar mis, buenos días, a quién, dime a quién si tú no estás. A quién voy a tener que me comprenda si piensas realizar tus intenciones, inútil ha de ser que yo pretenda con ruegos evitar que me abandones con ruegos evitar que me abandones.
Allá en el rancho grande
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: Te voy a hacer tus calzones, como los usa un ranchero, te los comienzo de lana, y te los acabo de cuero.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: Nunca te fíes de promesas, ni mucho menos de amores que, si te dan calabazas, verás lo que son ardores.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: Pon muy atento el oído cuando rechine la puerta, hay muertos que no hacen ruido, y son muy gordas sus penas.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: cuando te pidan cigarro, no des cigarro y cerillo porque si das las dos cosas te tantearán de zorrillo.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía…
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: Nunca te fíes de promesas, ni mucho menos de amores que, si te dan calabazas, verás lo que son ardores.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: Pon muy atento el oído cuando rechine la puerta, hay muertos que no hacen ruido, y son muy gordas sus penas.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía: cuando te pidan cigarro, no des cigarro y cerillo porque si das las dos cosas te tantearán de zorrillo.
Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía, que alegre me decía…
Aquel amor (Con Agustín Lara)
Aquel amor, que marchitó mi vida, aquel amor que fue mi perdición.
Donde andará la prenda mas querida, donde andará, aquel, aquel amor.
Quiera la Virgen que el recuerdo de mis besos con amor bendiga…
Que me consagre tan siquiera un pedacito de su corazón…
Aquel amor, que marchitó mi vida, donde andará, aquel, aquel amor.
Quiera la Virgen que el recuerdo de mis besos con amor bendiga…
Que me consagre tan siquiera un pedacito de su corazón…
Aquel amor, que marchitó mi vida, donde andará, aquel, aquel amor…
Donde andará la prenda mas querida, donde andará, aquel, aquel amor.
Quiera la Virgen que el recuerdo de mis besos con amor bendiga…
Que me consagre tan siquiera un pedacito de su corazón…
Aquel amor, que marchitó mi vida, donde andará, aquel, aquel amor.
Quiera la Virgen que el recuerdo de mis besos con amor bendiga…
Que me consagre tan siquiera un pedacito de su corazón…
Aquel amor, que marchitó mi vida, donde andará, aquel, aquel amor…
Reloj
Reloj no marques las horas, porque voy a enloquecer, ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez. Nomás nos queda esta noche para vivir nuestro amor y tu tic-tac me recuerda mi irremediable dolor.
Reloj detén tu camino porque, porque mi vida se apaga ella, ella es la estrella que alumbra mi ser yo, yo sin su amor no soy nada. Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua para que nunca se vaya de mi para que nunca amanezca.
Reloj detén tu camino porque mi vida se apaga ella es la estrella, que alumbra mi ser yo, yo sin su amor no soy nada. Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua, para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca, para que nunca amanezca…para que nunca, nunca amanezca…
Reloj detén tu camino porque, porque mi vida se apaga ella, ella es la estrella que alumbra mi ser yo, yo sin su amor no soy nada. Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua para que nunca se vaya de mi para que nunca amanezca.
Reloj detén tu camino porque mi vida se apaga ella es la estrella, que alumbra mi ser yo, yo sin su amor no soy nada. Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua, para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca, para que nunca amanezca…para que nunca, nunca amanezca…
María Bonita
Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María bonita, María del alma; acuérdate que en la playa, con tus manitas las estrellitas las enjuagabas. Tu cuerpo del mar juguete nave al garete venían las olas lo columpiaban y mientras yo te miraba, lo digo con sentimiento, mi pensamiento me traicionaba.
Te dije muchas palabras de esas bonitas, con que se arrullan los corazones, pidiendo que me quisieras, que convirtieras en realidades, mis ilusiones. La Luna que nos miraba ya hacía ratito se hizo un poquito desentendida, y cuando la vi escondida, me arrodillé para besarte y así entregarte toda mi vida.
Amores habrás tenido muchos amores, María bonita, María del alma; pero ninguno tan bueno, ni tan honrado como el que hiciste que en mi brotara. Lo traigo lleno de flores, como una ofrenda para dejarlo bajo tus plantas, recíbelo emocionada y júrame que no mientes porque te sientes idolatrada.
Te dije muchas palabras de esas bonitas, con que se arrullan los corazones, pidiendo que me quisieras, que convirtieras en realidades, mis ilusiones. La Luna que nos miraba ya hacía ratito se hizo un poquito desentendida, y cuando la vi escondida, me arrodillé para besarte y así entregarte toda mi vida.
Amores habrás tenido muchos amores, María bonita, María del alma; pero ninguno tan bueno, ni tan honrado como el que hiciste que en mi brotara. Lo traigo lleno de flores, como una ofrenda para dejarlo bajo tus plantas, recíbelo emocionada y júrame que no mientes porque te sientes idolatrada.
La Negra Noche (con Jorge Negrete)
La negra noche, tendió su manto, surgió la niebla, murió la luz y en las tinieblas de mi alma triste como una estrella brotaste tú. Ven ilumina la herida senda por donde vaga loca ilusión. Dame tan sola una esperanza que por ti vive mi corazón. Cuando en las noches nace el rocío y en los jardines nace la flor. Así en mi alma niña adorada, nació mi amor.
Ya veo que asoma, tras la ventana, tu rostro de ángel, encantador. Siento la dicha dentro de mi alma no hay tinieblas, ya no hay tinieblas, ya salió el sol. Cuando en las noches, nace el rocío y en los jardines nace la flor. Así en mi alma niña adorada nació mi amor.
Ya veo que asoma tras la ventana tu rostro de ángel, encantador. Siento la dicha dentro de mi alma no hay tinieblas ya no hay tinieblas, ya salió el sol.
Ya veo que asoma, tras la ventana, tu rostro de ángel, encantador. Siento la dicha dentro de mi alma no hay tinieblas, ya no hay tinieblas, ya salió el sol. Cuando en las noches, nace el rocío y en los jardines nace la flor. Así en mi alma niña adorada nació mi amor.
Ya veo que asoma tras la ventana tu rostro de ángel, encantador. Siento la dicha dentro de mi alma no hay tinieblas ya no hay tinieblas, ya salió el sol.
Un viejo amor
Por unos ojazos negros, igual que penas de amores, hace tiempo tuve anhelos, alegrías y sin sabores; y al dejarlos algún día, me decían así llorando: no te olvides vida mía de lo que te estoy cantando.
Ha pasado mucho tiempo y otra vez vi aquellos ojos; me miraron con despego, fríamente y sin enojos, y al notar ese desprecio, de ojos que a mi me lloraron, pregunté si con el tiempo sus recuerdos se olvidaron.
Porque un viejo amor, ni se olvida ni se deja; un viejo amor, de nuestra alma si se aleja, pero nunca dice adiós, un viejo amor… de nuestra alma si se aleja, pero nunca dice adiós…
Ha pasado mucho tiempo y otra vez vi aquellos ojos; me miraron con despego, fríamente y sin enojos, y al notar ese desprecio, de ojos que a mi me lloraron, pregunté si con el tiempo sus recuerdos se olvidaron.
Porque un viejo amor, ni se olvida ni se deja; un viejo amor, de nuestra alma si se aleja, pero nunca dice adiós, un viejo amor… de nuestra alma si se aleja, pero nunca dice adiós…
La feria de las flores
Aquí vine porque vine a la feria de las flores…
Me gusta cantarle al viento por que vuelan mis cantares y digo lo que yo siento en toditos los lugares. Aquí vine por que vine a la feria de las flores; no hay cerro que se me empine, ni cuaco que se me atore.
En mi caballo retinto he venido de muy lejos y traigo pistola al cinto y con ella doy consejos. Atravesé la montaña pa’ venir a ver las flores, aquí hay una rosa huraña que es la flor de mis amores. Y aunque otro quiera cortarla yo la “devisé” primero, y juro que he de arrancarla, aunque tenga jardinero. Yo la he de ver trasplantada en el huerto de mi casa y si sale el jardinero pos a ver, a ver qué pasa…
Me gusta cantarle al viento por que vuelan mis cantares y digo lo que yo siento en toditos los lugares. Aquí vine por que vine a la feria de las flores; no hay cerro que se me empine, ni cuaco que se me atore.
En mi caballo retinto he venido de muy lejos y traigo pistola al cinto y con ella doy consejos. Atravesé la montaña pa’ venir a ver las flores, aquí hay una rosa huraña que es la flor de mis amores. Y aunque otro quiera cortarla yo la “devisé” primero, y juro que he de arrancarla, aunque tenga jardinero. Yo la he de ver trasplantada en el huerto de mi casa y si sale el jardinero pos a ver, a ver qué pasa…
Mujer
Mujer, mujer divina, tienes el veneno que fascina en tu mirar. Mujer alabastrina, eres vibración de sonatina pasional. Tienes el perfume de un naranjo en flor. El altivo porte de toda una majestad. Sabes de los filtros que hay en el amor. Tienes el hechizo de la liviandad, la divina magia de un atardecer y la maravilla de la inspiración. Tienes en el ritmo de tu ser todo el palpitar de una canción. Eres la razón de mi existir… Mujer…
La divina magia de un atardecer, la maravilla de la inspiración. Tienes en el ritmo de tu ser todo el palpitar de una canción. Eres la razón de mi existir… Mujer…
Reproductor de audio
La divina magia de un atardecer, la maravilla de la inspiración. Tienes en el ritmo de tu ser todo el palpitar de una canción. Eres la razón de mi existir… Mujer…
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Corazón (Con Pedro Infante)
Es inútil dejar de quererte, ya no puedo vivir sin tu amor. No me digas que voy a perderte, no me quieras matar corazón. Yo que diera por no recordarte, yo que diera por no ser de ti, pero el día que te dije te quiero, te di mi cariño y no supe de mi.
Corazón (corazón), corazón (corazón), no me quieras matar, corazón.
Si has pensado dejar mi cariño, recuerda el camino donde te encontré. Si has pensado cambiar tu destino, recuerda un poquito quien te hizo mujer. Si después de sentir tu pasado me miras de frente y me dices adiós, te diré con el alma en la mano que puedes quedarte porque yo me voy.
Corazón (corazón), corazón (corazón), no me quieras matar, corazón.
Corazón (corazón), corazón (corazón), no me quieras matar, corazón.
Si has pensado dejar mi cariño, recuerda el camino donde te encontré. Si has pensado cambiar tu destino, recuerda un poquito quien te hizo mujer. Si después de sentir tu pasado me miras de frente y me dices adiós, te diré con el alma en la mano que puedes quedarte porque yo me voy.
Corazón (corazón), corazón (corazón), no me quieras matar, corazón.
Jinetes en el cielo
En una noche oscura, de terrible tempestad, cruzando por el valle iba un vaquero en su corcel. De pronto vio en el cielo con radiante claridad, rebaño de mil vacas, fantasmas en tropel…
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Los ojos de esas bestias eran brasas al mirar, los cascos de sus patas centelleaban al pisar… Sus trágicos bramidos tenían algo de infernal, sus cuernos eran negros con brillo de metal.
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Detrás de la manada cabalgando sin cesar, jinetes celestiales la trataban de alcanzar… Y entonces el vaquero solitario oyó una voz, la voz de su conciencia, como una maldición:
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Si quieres salvar tu alma y saber lo que es la paz, tú debes apartarte por tu bien de la maldad… Si no, tendrás por fuerza que venir siempre detrás, arreando este rebaño toda una eternidad…
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Los ojos de esas bestias eran brasas al mirar, los cascos de sus patas centelleaban al pisar… Sus trágicos bramidos tenían algo de infernal, sus cuernos eran negros con brillo de metal.
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Detrás de la manada cabalgando sin cesar, jinetes celestiales la trataban de alcanzar… Y entonces el vaquero solitario oyó una voz, la voz de su conciencia, como una maldición:
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…
Si quieres salvar tu alma y saber lo que es la paz, tú debes apartarte por tu bien de la maldad… Si no, tendrás por fuerza que venir siempre detrás, arreando este rebaño toda una eternidad…
Arre-a-e, arre-a-o, el lúgubre clamor…